domingo, 19 de abril de 2009

LA PAREJA TRAS EL NACIMIENTO DEL BEBÉ








Los bebés llorones afectan tu relación. Padres primerizos insatisfechos...






¿El llanto de tu bebé podría estar afectando a tu relación de pareja?

El llanto constante del bebé, particularmente durante la noche, disminuye la satisfacción conyugal en padres primerizos, según un estudio de la Asociación Americana de Psicólogos, que sugiere que los patrones de sueño infantiles pueden ser, en parte, culpables de que la pareja no se sienta a gusto con su matrimonio después del primer parto.

Parejas en problemas...

Un grupo de psicólogos evaluó en Holanda a 127 parejas de padres primerizos que estaban recibiendo cuidados obstétricos en 23 prácticas. Mediante unos cuestionarios determinaron sus niveles de insomnio, satisfacción conyugal, forma de resolver en pareja los problemas, sentimientos de confianza en la paternidad y maternidad, y tipos de sueño y llanto del bebé. Los padres completaron el primer sistema de medidas antes del nacimiento de su niño, y luego a las 2 semanas, 7 semanas y un año del posparto.

Gracias a ese estudio los expertos descubrieron que la satisfacción en la pareja disminuye significativamente en relación al lloriqueo del bebé, mientras que los que mantienen una buena relación después del parto tienes bebés que lloran menos. Esa situación se agrava entre los padres que padecen insomnio antes del nacimiento del bebé, ya que el lloriqueo infantil aumenta esa afección.

La investigación reveló también que a medida que los hombres (especialmente padres primerizos) se sienten confiables en el manejo de las necesidades de su bebé, sus esposas están más felices, y de hecho, su relación matrimonial. Los psicólogos recomendaron que antes de convertirse en padres las parejas aprendan técnicas para calmar el llanto de los bebés, y en caso de insomnio un tratamiento para combatirlo.

Consejos para evitar la desesperación...
  • Aprovechar el tiempo en que el beé duerme para descansar todo lo posible y tener fuerzas cuando este despierto.

  • Entregar unas horas al bebé a otra persona (suegros, hermanos...) para disfrutar en pareja de ese tiempo.

  • Pasearlo en su cochecito o mecer su cuna para calmarlo y distraerlo.

  • Antes de hacer dormir al bebé, darle un baño relajante, masajes, caricias...













¿Por qué discutís?

El cambio de vida que supone el nacimiento de un hijo provoca tensiones en la pareja. Si os ocurre, intentad poneros en el lugar del otro.
Demostrado: en el primer año de vida de los hijos, sobre todo del primero, los padres discuten más. Las nuevas responsabilidades y el cambio de roles sorprenden a la pareja.

Tras el nacimiento del bebé, la madre se encuentra cansada por el parto y necesita descansar, pero sólo tiene tiempo para atender a las demandas del niño. Y el padre también se ve abrumado por la responsabilidad y las dudas, con mucho cansancio y muy poca paciencia debido a la revolución de horarios y a la falta de sueño.

No hay tiempo para organizarse y aunar criterios sobre los cuidados del recién nacido o el reparto de tareas, y menos aún para divertirse juntos. Y que aparezca gente de fuera para ayudar (la madre, la suegra...), aunque lo hagan con la mejor intención, en muchos casos es un motivo de nuevas discusiones.

En los periodos críticos, el organismo tiende a reaccionar como si se tratara de algo para toda la vida. Esta tendencia nos hace perder la perspectiva. Los primeros meses con el bebé son una etapa crítica, pero pasajera: después de tres o cuatro meses todo comienza a ser más sencillo. La madre recupera su estado físico y anímico, el padre se siente más implicado, los horarios del pequeño se normalizan...

Ahora duerme más por la noche, deja de tener cólicos ¡y empieza a sonreír! Aun así, es importante solucionar cuanto antes las tensiones en la pareja, porque dejan huella. Para ello hay que saber cómo y por qué surgen. Y por qué van a más.


El origen de las tensiones...

En las situaciones extremas, que nos superan, es cuando más notamos la falta de apoyo del otro. Nos parece que solamente discute para dañarnos, nos sentimos incomprendidos y pensamos que la mayor parte de las responsabilidades recaen sobre nuestras espaldas. En consecuencia, reaccionamos a la defensiva: saltamos a la primera, exigimos de forma exagerada y continua y nos creemos en posesión de la verdad.

La percepción desajustada de la realidad provoca que ambos miembros envidien la posición del otro, que consideran más ventajosa. Y que se pierda el sentimiento de unidad. Ante esto, una tendencia es sentirse en alianza con el bebé, favoreciendo que aumente la distancia entre el padre y la madre.

Si la madre pudiera conocer los sentimientos del padre descubriría que él también está asustado por la responsabilidad y duda de su competencia a la hora de manejar al bebé. Y que siente celos de la intimidad que ella ha establecido con su hijo, teme perder su protagonismo y quedar convertido en “hombre mantenedor” de la economía familiar. Además, como ella, también él teme haber hipotecado su libertad e independencia.

Ambos pasan casi por lo mismo, pero lo ignoran y se dedican a cargar culpas sobre el otro. si os paráis a hablar, os daréis cuenta de lo que sucede en realidad.

Es muy importante preservar la complicidad de la pareja. Así podemos ponernos en la piel del otro (tener empatía) y no malinterpretar su conducta, superaremos mejor nuestros temores y conseguimos que el bebé no absorba toda nuestra energía.




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